martes, 21 de mayo de 2013

Thanet.

Un espeso manto de niebla cubre las tranquilas aguas de lo que algun dia sera conocido como el Canal de la Mancha. Al principio tenuamente, poco a poco mas claramente, se empieza a oir el chapoteo de los remos, y unas estilizadas siluetas empiezan a adivinarse entre la niebla, una tras otras va saliendo de ella, es una flota que se mantiene unida a duras penas. Los hombres a bordo soplan cuernos y se lanzan gritos unos a otros para tratar de mantenerse agrupados.

En la nave que encabeza la flota, cuya proa esta coronada por un craneo monstruoso, brilla un resplandor rojizo tan intenso, que la niebla parece alejarse de el como un perro asustado y apaleado. El resplandor proviene de una gema en forma de dedo sostenida por una hermosa joven rubia, vestida con lana y acero.


El caminante marino surca el Camino de las Ballenas.

Subitamente, el monotono bogar de los remeros se ve acompaño por el chillido de un halcon. ¡¡Un halcon!!, aqui, en medio de la bruma. Los tripulantes de la nave dudan unos minutos. ¿Deben ir a investigar? ¿es un presagio?. El halcon es el pajaro sagrado de Freyja, la mas poderosa de los diosas vanires, asi que por miedo a desairarla, la flota cambia su curso hasta alcanzar el origen de los chillidos, una esguife abandonada en medio del mar. El halcon, posado en su proa, lo abandona justo cuando El Colmillo de Oso , la nave insignia, surge de entre la bruma.

La nave del earl de los beornlingas, Hlothere Nothelson, lanza garfios y amarras con los que arrastra la pequeña embarcacion hasta que sus bordas quedan una junto a otra. Los beorlingas abordan la esguife y descubren en ella a dos jovenes, un chico y una chica, casi unos adolescentes, desvanecidos por la deshidratacion.

Los jovenes se reaniman rapidamente con un poco de agua dulce. Se presenta como Vigfus y Hvit. El habla con acento danes y ella con acento juto. No tienen muchas ganas de hablar, pero como los beornlingas creen que pueden estar bajo la proteccion de la Diosa de la Fecundidad, el Earl decide aceptarlos como matrimonio si Vigfus le jura lealtad, cosa a la que el joven danes no pone impedimento alguno.

Jorun la Heredera no se da por satisfecha tan facilmente y cuando tiene una oportunidad aborda a la fragil Hvit y la presiona hasta averiguar la verdad sobre su historia, pero no la comparte con nadie más.

Finalmente la gran flota con el Colmillo de Oso al frente,  y tras ella otros cuarenta caminantes marinos, alcanza la orilla de Thanet. La mayoria son naves construidas con materiales defectuosos, que apenas han aguantado esta travesia y que ahora solo valen para construir las primeras y endebles moradas en esta nueva tierra.

Pocas horas despues de su arribo, Hengist, el caudillo de Thanet, se presenta con sus seguidores para recibir a los recien llegados. Hengist no oculta su jubilo, ya que a lo largo de todo este verano que casi ha terminado, ni un solo barco ha sido capaz de cruzar el mar hasta Thanet, y su posicion ante el Alto Rey de Britania, Vortigern, empezaba a debilitarse.  Ahora sus temores empiezan a aquietarse y recibe con los brazos abietos a Hlothere Nothelson, el padre de Jorunn y lider de los recien llegados.

Los recien llegados (al menos los de origen noble y su sequito) son agasajados en la Gran Sala de Hengist. Por primera vez en meses los hambrientos beornlingas pueden saciearse de carne e hidromiel,mientras van conociendo a la familia de Hengist y sus allegados.

En un rincon, trasegando una jarra de hidromiel tras otra, esta Horsa, el gemelo de Hengist, convertido en una caricatura de su hermano. Hengist es activo, optimisto y esta en plena forma, Horsa esta gordo y no muestra interes por nada, sin molestarse siquiera en levantarse de su rincon para saludar a los recien llegados. Este comportamiento extraña a los recien llegados, pero en un primer momento, el frenesi de presentaciones no les permite averiguar mas al respecto.

Hengist les presenta al resto de su familia. Su esposa, la reina Aelfu, con un embarazo en su quinto mes y que abandona pronto la reunión; sus hijos, Rowena, una hermosa joven pelirroja de quince veranos, y su hijo Octa, de doce.

Tambien conocen a Hereluf, la volva de los reyes gemelos, a Wulfhere, el gerofa (mano derecha, ministro o asistente) de Hengist y a su primer britano, Derfel de Powys, una especie de embajador del rey Vortigern.

Hengist brinda por los beorlingas y por haber traido al pueblo de Saexe, hijo de Woden, a la Gran Isla, y que le hayan devuelto su heredad, el Dedo de Leofric, que pertenecio a sus antepasados. Se produce un tenso impas. ¿Cederan el tesoro los beorlingas de buena gana, o lo reclamaran como suyos?, mientras dudan, Hengist, hace llevar ante todos un pequeño cofre lleno de monedas de oro, como muestra de su agradecimiento. Viendo que pueden salvar su honor y satisfacer a la demanda de su anfitrion, y pronto rey, el padre de Jorun decide entregar la reliquia rescatada de los pantanos por sus jovenes.
Hablando con unos y otros, intercambiando historias, entre brindis y chismorreos consiguen averiguar muchas cosas. Que Vortigern esta contra las cuerdas, ya que los reyes britanos estan al borde de la revuelta. Que ha habido otros sajones que se han instalado en Britania antes, pero que lo han hecho como foederati de los britanos, sin tierras propias. Y sobre todo se enteran del origen de la afliccion de Horsa.

Hace ahora seis meses, Eadgifu, la reina de Horsa, fue asesinada junto a los hijos de ambos cuando estaba realizando un ritual en honor de Frejya. Jorunn y su amiga, la volva Hildr, deciden tomar sobre sus hombros esta responsabilidad y hacen que uno de los hirdmen de horsa las lleve hasta el lugar al dia siguiente.

El viento del Mar del Norte soplaba suavemente sobre el promontorio, extrayendo notas melancólicas de las hojas del joven fresno que se alzaba sobre él. Hildr Thorbjornsdöttir se agacho junto a la gran roca colocada bajo el viejo árbol, imagen del Arbol del Mundo, y paso su mano derecha delicadamente sobre ella, ¿eran solo liquenes o podian ser realmente manchas de sangre, mudas testigos de la atrocidad que habia tenido lugar aquí?, ¿le mostraria la roca lo ocurrido?, ¿quería ella verlo?, ¿como podia seguir siendo este lugar tan belo después de lo que había ocurrido alli?.

Se alzo y se aliso la falda mientras se volvia hacia Frithuwald, el hirdman de Horsa.
-¿Como ocurrió, por que estaban las mujeres y los niños solos?.
-De eso quizas sepas mas tu que yo, hechicera, Eadgifu, era la godi de Freyja y dirigio el ritual. Fue ella la que dijo que no debía haber hombres presentes.
-Y os quedasteis todos en la Sala, hartaondos de cerveza y carne, y fornicando con las criadas, mientras las mujeres y los niños eran asesinados”, interrumpió secamente Jorunn Hlotherdöttir.

Con el rostro crispado de rabia, el guerrero desenvaino su espada. Hildr tuvo que poner todo su empeño en calmar a ambos y conseguir que el hirman continuara contando lo ocurrido hace seis meses en aquel mismo lugar.

Eadgifu, la reina de Horsa, era una mujer de fuerte carácter, y de no haber sido la esposa de quien era, podría haber sido una volva por derecho propio. Cuando la construcción del asentamiento de Thanet ya estaba bastante avanzada, busco un lugar destacado donde hacer un sacrificio a Freyja que asegurara la fecundidad en la próxima estación. Decidió llevar a cabo el ritual en un apartado promontorio donde había un joven fresno, e indico que no debía haber varones de mas de doce años presentes. El ritual duraría desde la puesta de sol hasta el amanecer. Las mujeres y los niños, unas dos docenas aproximadamente, incluyendo al hijo y las dos hijas de Horsa, encendieron un gran fuego bajo el altar y sacrificaron varias cabras.

Pero al dia siguiente, algo fue mal. Es cierto que Horsa y varios de sus seguidores habían aprovechado la ausencia de las mujeres para realizar una fiesta como las de sus años de solteros en su Gran Sala, pero tampoco había sido ninguna orgía, todos se habían retirado a dormir mucho antes de la Hora del Lobo. En aquellos días los sajones de Thanet eran algo negligentes con la vigilancia, ya que se creían a salvo, rodeados por el mar y en territorio amigo, protegidos por el Alto Rey Vortigern. Cuando a eso de media mañana alguien decidió acercarse hacia el promontorio para averiguar por que no volvían las mujeres y los niños y se encontró con una masacre.

Todos, tanto mujeres como niños habían sido asesinados, la misma Eadgifu habia sido colgada del fresno y los cadáveres habían sido apilados bajo el altar, donde se habían trazado cruces cristianas con la sangre de los muertos. Las únicas que no aparecieron fueron tres muchachas, de unos quince años.

Aunque aún no se sabe quien realizo el ataque, las huellas de calzado, y las flechas y otros objetos que se encontraron en el lugar son de factura celta, por lo que Hengist y Horsa culpan a alguno de los enemigos de Vortigern, que mediante este acto cobarde y cruel pretendían amedrentar a sus nuevos súbditos continentales. De momento aún no se sabe nada más al respecto. El rey Horsa ha caído presa del abatimiento y el remordimiento, y sin el firme sostén de su amada reina se ha convertido en poco mas que una sombra de su hermano gemelo.

Arrepentida de su arranque de ira, Jorunn se disculpa con el joven guerrero sajón, sobre todo tras confesar Frithuwald que su hermana Raedburh es una de las muchachas desaparecidas.

-Hay que terminar el ritual, este lugar debe ser purificado y el sacrificio a la diosa completado, dijo Hildr solemnemente, sorprendida de su propia convicción.

- Jörunn miro orgullosamente a su amiga y añadio:
 “Yo me ocupare de proteger la ceremonia, Seguro que encuentro algunas mujeres dispuestas y entrenadas en las armas. "