miércoles, 15 de mayo de 2013

El principio de la saga

        Estamos en algún momento del otoño del año 450 después de Cristo. El Imperio romano de occidente agoniza, la misma Ciudad Eterna ha tenido que sufrir la vejación del saqueo a manos de los godos, el emperador se ha visto obligado a aceptar como aliados a tribus que han creado sus propios reinos en tierras que fueron romanas, mientras otros reyes bárbaros se agolpan en las fronteras dispuestos a caer sobre los restos del Imperio. Solo una cosa les contiene, y no es el miedo a Roma, sino a Atila el Huno. El Azote de Dios los necesita para sus propios planes.

      Entre estas colosales fuerzas, ¿cual es el papel de un pueblo pequeño y disgregado como los sajones?. Pues bien pobre. Rodeados por enemigos mas poderosos y con todo contra ellos, hasta el mar, cuyo subida de nivel amenaza con inundar grandes franjas de su territorio, a jutos, anglos y sajones solo les queda la salida de emigrar hacia otras tierras. Pero la Galia no es una opción, una parte ya esta ocupada por los poderosos visigodos, y ademas, para llegar a ella hay que atravesar el territorio de los poderosos francos, que tienen sus propios planes. Solo queda la opción de echarse a la mar.

    Echarse a la mar, y conformarse con lo que otros desprecian, las tierras que no parecen interesar a otros pueblos germánicos, y que la propia Roma ha abandonado a su suerte: La gran isla de Britania. Hengist y Horsa, los Corceles Blancos, los héroes de la profecía ya se han instalado allí, en la pequeña isla de Thanet, que Vortigern, el rey de los britanos, les ha concedido a cambio de su ayuda en la batalla.

Thanet es la isla que esta arriba a la derecha. Al Nordeste para los mas finos.

    Hengist y Horsa han invitado a otras tribus de sajones, jutos y anglos a unirse a ellos en Britania. Vortigern necesita mas brazos para combatir en sus guerras y esta dispuesto a conceder tierras a quienes le ayuden. Uno de los clanes que acepta el ofrecimiento es el de los beornlingas.

    Los beornlingas, el pueblo de Beorn, son un clan que se jacta de descender de un héroe del mismo nombre, hijo de Thunnor, el dios del trueno. El earl de los beornlingas es  Hlothere Nothelson, un hombre de mediana edad, aún robusto pero que hace poco ha estado a punto de morir por una enfermedad. De hecho, el hambre y la enfermedad han matado a muchos beornlingas en los últimos meses, mientras esperaban para cruzar el mar hasta Thanet. Una maldición impedía a los barcos sajones cruzar el canal que separa Britania del continente, y solo gracias al valor de un grupo de jóvenes héroes, los beornlingas encontraron la manera de burlar la maldición y llegar a Thanet, junto con los clanes que decidieron unirse a ellos.

   Al frente de estos héroes estaba Jorunn, la hija y heredera de Hlothere. El earl de los beornlingas no tiene mas hijos vivos, y en estos casos no es raro entre los sajones que una hija suceda a su padre, algo que extraña a sus vecinos, tanto del norte como del sur. Tampoco es aceptado fácilmente entre los sajones, incluyendo muchos beornlingas, que hubieran preferido que su soberano nombrara heredero a su sobrino Eomer, apodado el Negro.

   Eomer es un curtido veterano, que ha servido al Cesar en la Galia y aprendido los secretos de la forma de luchar de los romanos, el y sus guerreros, apodados los grajos, han demostrado su valor en la batalla, pero esta por ver si Eomer es capaz de gobernar. La thing ya ha proclamado a Jorunn heredera y eso le deja pocas acciones para conseguir el trono. Una seria casarse con su prima. Otro que está muriese.


   Ademas, Jorunn se esta volviendo popular, ha sido ella quien ha encontrado el Dedo de Leofric que ha permitido a los beornlingas alcanzar la tierra prometida, y parece gozar del favor de Freyja. Eomer tendrá que esperar una buena ocasión.