martes, 28 de mayo de 2013

El Gran Puerco

Pasado el tiempo de alegrías y celebraciones, llega el momento de pensar en el porvenir. Los beornlingas han alcanzado un puerto seguro, mas todo esta aun por hacer. No hay cosechas que recoger, ni campos preparados para sembrar, ni bueyes para tirar de los arados, ni ovejas que pasten en los prados. Pero lo mas urgente es conseguir comida y refugio. El rey Hengist se muestra generoso, pero sus favores tienen un precio: Los beornlingas deben acompañar a su gerofa Wulfhere en su expedición marítima contra el rey de Ebrauc, ordenada por Vortigern. Puede ser una buena ocasión para hacerse con víveres para el invierno.
Futuro poblado beornlinga. Disponible choza piloto.

Por otra parte es vital hacerse con material de construcción con el que construir viviendas, para que el clan pueda sobrevivir al invierno. Y habrá que ir a comprarla. Los Matatrolls, tal y como han decido llamarse a si mismos los PJ,  se ven ante una difícil tesitura. O van en la expedición guerrera o se dirigen hacia la costa sur de Britania para conseguir la madera. No pueden hacer ambas cosas, y la misión que no lleven a cabo, recaerá sobre Eomer y sus grajos. Tras meditarlo un momento, pronto acuerdan que la experiencia militar de Eomer estará mejor empleada en la expedición de Wulfhere, y Jorun y sus amigos se encargaran de negociar con las tribus britanas.
Tarea complicada por doble motivo. Primero la tribu mas cercana a Thanet, los cantios, no están muy deseosos de comerciar con los extranjeros que Vortigern ha instalado en sus tierras. Segundo, por que los PJ apenas hablan el idioma. Únicamente Jorunn ha aprendido algo de lengua britana y Marik un poco de latín. Mas esperan que la osadía de su juventud venza todo obstáculo.

Tras conseguir que Hengist les preste otros dos barcos (otro favor más que deben al rey), los Matatrolls, parten hacia Portus Lemanis. se dice que el hombre que allí gobierna, el pretor Afranio, no hace mucho caso del rey de los cantios, y podría estar dispuesto a oír una propuesta de negocio de los sajones.

Portus Lemanis es uno de los antiguos fuertes de la Costa Sajona, la linea de fortificaciones que defiende (¿defendía?) Britania de las incursiones sajonas.  Para los Matatrolls, la visión del fuerte de piedra con su gran baluarte central, sus muros de piedra y sus torres redondas, es sobrecogedora. Aunque han oído a sus padres y hermanos mayores hablar de muros de piedra, casas de más de dos pisos y otras maravillas, esta es su primera oportunidad de verlas con sus propios ojos.

Y una sorpresa más, junto a la fortaleza romana se ubica un pequeño poblado sajón. Se trata de un clan que tiene un acuerdo de foedus con Afranio, los staeningas, gobernados por el earl Keitil

El pretor Afranio los recibe en su villa, una construcción romana donde ya se empiezan a ver los primeros símbolos de decadencia. De hecho, Afranio, su casa y su corte es un pequeño microcosmos de lo que ocurre en Britania en estas décadas inmediatamente posteriores a la retirada romana. Gobierna con un titulo romano pero es súbdito de un rey britano. Vive en una villa romana,  pero tiene a su servicio guerreros celtas y un bardo...

Sin embargo los PJ aún no conocen lo bastante de Britania y su cultura para apreciar estos detalles de ruina inminente. Este primer enfrentamiento con la civilización aún les sobrecoge e inquieta. Esto explica quizás que Jorun no consiga un buen precio de Afranio por los derechos de tala que compra al romano.

En cualquier caso la tala ya puede empezar y las cuadrillas de leñadores beorlingas se ponen al trabajo y pronto tienen lista la primera remesa de troncos para enviar a Thanet. La isla esta tan solo a un día de navegación de Portus Lemanis. Esto es, si el navegante hace bien su trabajo...

Sin embargo, el trabajo que tan bien ha empezado pronto sufre un parón por una circunstancia tan repentina como sangrienta. Un grupo de leñadores no vuelve a la hora de comer al campamento, y al ir a ver que puede ocurrirles, los Matatrolls descubren una escena dantesca: los leñadores están despedazados y reventados, entre las vísceras y la sangre se encuentran las huellas de un jabali....¡¡Del tamaño de un buey!!.

Donde otros ven peligro, los matatrolls ven oportunidad, Una oportunidad de abatir a una bestia legendaria, de alcanzar la gloria. Sin dudarlo se adentran en la frondosidad en busca del Gran Cerdo. Su precipitación esta a punto de salirles cara, cuando la bestia les embosca en una cañada, pero Wulfric, el hombre del pantano, aguanta a pie firme, apunta con su arco arrancado a los hunos, y con dos disparos bien colocados hiere tan mal a la bestia, que esta emprende la huida. Sin darle tregua, todos siguen su rastro, hasta salir del bosque y adentrarse en los pantanos.

Allí, Oswulf el berserk da el golpe de gracia a la bestia, y luego la arrastran fuera del pantano. Wulfic y el scalda Yngwe marchan en busca de un carro y bueyes para llevarse al jabalí. Sin embargo se pierden  en el bosque, y tardan un par de días en encontrar el camino.

Mientras tanto los que han quedado junto al cadáver, no permanecen  tranquilos. Durante la noche, un grupo de salvajes del pantano, sigilosos, armados con sus flechas envenenadas les atacan amparados en la noche lanzandoles dos descargas de flechas envenenadas, que hieren a varios de los Oswulf y Rowenn. Pero en cuanto se pasa al cuerpo a cuerpo los salvajes, mal armados y sin armadura son rápidamente aniquilados, especialmente por la furia asesina de Oswulf el Berserk.