sábado, 8 de noviembre de 2014

La Cronica Sajona: El Dragon Rojo

Creo que voy a publicar el relato de la ultima sesión en entradas más cortas para no resultar tan plomizo y aprovechar bien todo el material grafico que he conseguido para ambientar la partida. Asi que esta vez en vez de una tendreis varias entradas. Y además en la sesión no nos dio tiempo a terminar el modulo....


Tras los tragicos y trascendentes acontecimientos recientes, empezaremos nuestro relato con un tema relativamente liviano. El hijo de medio hada de Wulfrig el Lacustre ha crecido a una velocidad anormal en estos años (cosa de esperar en un niño de este origen). El niño se ha convertido en un bribonzuelo que se cuela por todas partes y le han pillado robando ingredientes mágicos a Kjallak el thulr.  Wulfrig tiene una charla con su hijo que insiste en que no ha robado nada, sino que lo ha tomado "prestado". El pequeño semiduende, al que su padre aun no ha puesto nombre,

Pero volvamos a materias mas trascendentes. Con el fin de la primavera y para reforzar su control sobre su reino, Jorun decide hacer un periplo con su corte por toda Deira, dejándose ver por sus súbditos viejos y nuevos.

Cuando llega al asentamiento de Husun, gobernado por el earl Wigga Hamason. Wigga es un viejo thulr Kjallak, que esta vagando por los asentamientos de Deira mientras sopesa si seguir o no al servicio de Jorun.
compañero de batalla de Cymen, el padre de Aelle. Pese a ello, su primer deber es hacia su pueblo y se prepara para agasajar a la reina. Un golpe de suerte ha llevado a su hogar al

Por el momento todos comparten la cerveza y la carne en la mesa de Wigga, mientras el veterano caudillo explica a los forasteros los recientes ataques que ha sufrido esta gente.

Son una gente muy peculiar, jinetes montados en grandes caballos, equipados con malas de escamas y que llevan un estandarte de un dragon rojo. Aparecen sin previo aviso, atacan los asentamientos avanzados y vuelven a desaparecer. No se llevan ni oro ni plata pero si jóvenes y niños de ambos sexos, y objetos completamente cotidianos y sin valor como herramientas o utensilios de cocina.

Y desaparecen sin dejar rastro. Siempre. Junto a ríos, arroyos y estanques, como si se hundieran en ellos. Se han lanzado ataques de represalia contra aldeas britanas, pero los prisioneros capturados dicen desconocer a los jinetes. Y las incursiones continúan. Sin idea de como acabar con ellas, Wigga a recurrido a la reina.

Jorun decide enviar a parte de su sequito con Kjallak a investigar los ataques, mientras ella misma permanece en el salón de Wigga atendiendo asuntos de gobierno y pleitos entre los ceorls, los hombres libres. Debe hacerse respetar por sus nuevos súbditos y ganar su confianza. Sabe bien que muchos de ellos la llaman perra sanguinaria y cosas peores a sus espaldas.

La situacion a investigado es bastante desconcertante, y en el grupo destacado faltan quizás algunos de los más apropiados para llevarla a cabo esta tarea.

Aunque no es que carezcan de recursos, Wulfrig Finnson ese gran rastreador, consigue rápidamente encontrar y trazar todo el trayecto de los incursores. Parecen salir de un manantial y desaparecer en medio de un bosque. La investigación a fondo de este ultimo lugar encuentra un par de piedras sagradas celtas cubiertas por la maleza, del tipo que los druidas utilizan para marcar las llamada lineas ley, los cauces naturales por los que fluye la energía mágica de la Tierra.

Después de que Kjallak hable con una nayade en el manantial, y tras un embarazo chapuzon, con eróticos resultados, esta le indique que los jinetes vienen "del Otro Mundo". Los PJ empiezan a juntar las piezas. Los jinetes parecen guerreros sármatas, por su atuendo y el estandarte que llevan. Hubo guerreros de este pueblo por estas tierras, pero hace mucho, más de 250 años. Pero vienen de otro mundo, ¿pueden ser estos guerreros los mismos, que han estado perdidos estos años en alguno de los otros ocho mundos que cuelgan del Árbol del Mundo, Irminsul?.