miércoles, 26 de febrero de 2014

Entre dos mundos

En el claro cubierto por el agua de la batalla, entre los gritos y maldiciones de los duendes, los hijos de Seaxnet, muerden con la taladora de arboles el enorme cuello del gigante, hasta separar cabeza y cuerpo.

Mientras, Thorlot, usa el gentil toque de Freyja para soldar los quebrantados huesos de Wulfrig, tratando de concentrarse en medio del escándalo causado por los duendes que porfían sin cesar. Se ve obligada a recurrir al gran poder mágico que percibe en la feerica floresta. Así consigue curar a Wulfrig, pero queda bañada en una extraña aura de color esmeralda.

Tras arrancarle los colmillos al perro del coloso, para añadirlos a sus trofeos, los matatrolls, deciden seguir las huellas del gigante hasta alcanzar su guarida, una simple caverna en el bosque, donde el coloso ha guardado los cerdos robados. Los huesos quemados de tres cerdos rodean la enorme fogata que se halla frente a la entrada, pero el resto de los animales aun están vivos. Tras aprehenderlos deciden emprender el regreso a Lomas Altas, guiados por Wulfric que no se extravía en ningún momento en el bosque encantado y encuentra presto la salida pese a los duendes  que siguen hostigandoles, y finalmente deciden darles varios cerdos a cambio de que les dejen en paz.

Las colinas siguen cubiertas de niebla, pero han cambiado desde que pasaron por ellas, hace apenas unas horas. Ya no se oye a los lobos, pero las colinas mismas se han vuelto mas lúgubres. La niebla es más densa, los senderos entre las lomas, más profundos y oscuros. Al deslizarse por un momento un velo de niebla, ven que muchas de las colinas aparecen rodeadas por una corona de piedras. Al acercarse ven que las piedras están decoradas con bajorrelieves de anillos de serpientes. Wulfrig los reconoce como poderosos símbolos de protección, destinados a contener algo. El algo es cuestión resulta evidente, ya que todos pueden ver, no solo Kjallak el caminante espiritual, a los espíritus de los muertos retenidos por la barrera mística, y que al oler la carne y la sangre de los vivos tratan de rebasarla, provocando destellos azulados de energías arcanas al ser rechazados. Los espíritus retienen parte de la forma que tuvieron en vida, llevan ropas y armas de las portadas por los britanos en tiempos antiguos, antes de que Roma llegara a la Isla de los Poderosos, y pronuncian palabras de ira y muerte en un cimrico (britano) arcaico.

Con esa insensata curiosidad que es la perdición de aventureros y gatos, Kjallak decide poner a prueba las barreras levantadas por los druidas de antaño, y utiliza el poder de su espíritu para atravesar la barrera.... y enfrentarse con un airado jefe britano, muerto tiempo ha. Y a sus fieles seguidores, enterrados junto a él. A duras penas el inconsciente thuler consigue volver a atravesar la barrera y huir de la furia de los muertos.

Los matatrolls (¿matagigantes?. No, que va a sonar a equipo de fútbol.) salen por fin de estos peligrosos lares, donde uno no sabe si esta en Migdard o en Alfheim y llegan a Lomas Altas, allí devuelven los marranos restantes a sus propietarios originales, quedando con ellos en que le dirán a Vortigern que se los comió el gigante. Seguramente no lo ponga en duda al ver la testa del energúmeno en cuestión y el tamaño de su bocaza.

En el momento en que por fin están a punto de llegar a Aelia Castra, ven como por la puerta occidental de la ciudad entra una gran comitiva y reconocen los estandartes del rey Cunneda de Gwyneth un notorio pirata y pagano irlandés.

Cuando en el antiguo foro romano queda expuesta la cabeza del gigante el impacto es proporcional a su tamaño. El Alto Rey Vortigern se queda sin habla. El Archidruida y la Dama del Lago musitan algo sobre pactos de antaño que se han roto y barreras entre mundos que se debilitan. El Obispo Patricio hace un impresionante despliegue de Ira Divina y exige que la abominación sea incinerada.

Marek, con su capacidad para controlar las situaciones de crisis consigue poner orden y evitar que las cosas vayan a mayores. Vortigern ordena que la cabeza sea introducida en la basílica cívica, mientras en el foro se forman corrillos de las distintas facciones, momento que los PJ aprovechan para arrimar cada uno el ascua a su sardina. Wulfrig aprovecha su encanto para moverse entre las reinas y damas, aunque pronto descubre que ellas saben más de el que lo suponía. Saben que es soltero, así que no dejan de presentarle hijas y sobrinas casaderas. Rowenn decide buscar la compañía de Conan, el jefe de la guardia de Vortigern y consigue acercarse a él. Mucho.

Thorlot y Kjallak se acercan a los magos bretones. Al Archidruida Kjallak no le hace ninguna gracia y se lo dice a la cara, increpándole por jugar  con fuerzas más allá de su control y acusándole de que "apesta a tumba". A Thorlot su sangre britana sigue siéndole de ayuda. Mientras algunas damas del lago entretienen a Kjallak, la Dama del Lago, Viviana, se lleva a Thorlot a un lado.

Ambas hablan del aura esmeralda que baña a la mujer sajona. "Es peligroso jugar con las fuerzas del Otro Lado. Por suerte, yo puedo ayudarte, pero tendrás que acompañarme al Túmulo de Goffanon". Goffanon es el dios británico de la fragua, y un túmulo situado en las afueras de la ciudad esta consagrado a Él. Según se dice, cuenta Viviana, si dejas un escudo roto o una espada quebrada en él, las encontraras reparadas al amanecer.

"Cierra los ojos, respira profundamente, ¿lo sientes?. En este lugar este mundo y el otro están mas cerca, hasta casi ser uno". Al abrir los ojos, Thorlot cree ver como la imagen de la colina tiembla, como dos imagen que se sobreponen o un espejismo. Las dos jóvenes ascienden a la cumbre, y allí Viviana vuelve hablar. "Este lugar es un vórtice, una intersección entre varias lineas leigh, un canal natural para la magia.¿Lo sientes, sientes fluir el Poder de la Tierra?. Este poder puede ser utilizado por los seguidores de la Antigua Fe".

Y entonces el mundo se vuelca de arriba abajo y de adelante atrás, gira, se retuerce y se dobla sobre si misma y Thorlot ya no esta en el Túmulo de Goffanon, sino en una alta colina sobre un paisaje de lagos someros. La colina esta llena de huertos, arboledas  y edificios de piedra gris. Por ella andan multitud de muchachas vestidas de blanco, ocupadas en todo tipo de quehaceres mundanos. "Bienvenida a Avalon", anuncia la Dama.
Avalon segun +ANTONIO JOSÉ MANZANEDO LUIS