jueves, 15 de agosto de 2013

Matar lo que ya esta muerto.

Dejamos a nuestro grupo de sajones adentrándose en el ojo del huracán. Iluminados por la titubeante luz de las antorchas, la formación sajona se adentra en medio de un terreno lleno de tiendas derribadas, barriles aplastados, con el griterío de la turba en pánico a la derecha y los gritos del combate a su derecha. Un combate extraño donde casi no se oye otra cosa que el ruido de las armas unas contra otras.
Sin duda toda esta presión es la causa de que la hasta ahora impecable marcha de los guerreros se empiece a resentir, hasta que finalmente, entre la oscuridad un grupo de los cadáveres andantes se dirige contra ellos. No es posible la huida, así que se forman el muro de escudos y se aprestan a recibir el embate de este ejercito surgido de las tinieblas. El enemigo muestra un aspecto lamentable, verdosos y putrefactos, con lugares donde les asoma el hueso y gusanos entrando y saliendo de sus cuerpos. El hedor de la muerte les precede y las rodillas de algunos tiemblan, pero mantienen la formación. Los muertos se lanzan contra ellos y muestran una gran obstinación para seguir moviéndose contra las leyes de la naturaleza, pero la disciplina se mantiene y consiguen despedazar al líder del grupo de no muertos. Costa horrores, porque Rowenn casi lo parte por la mitad de un mandoble y aun así sigue moviéndose, pero finalmente ni el puede aguantar tantos golpes y sucumbe junto a sus seguidores.

Tras despejar este obstáculo, los beornlingas se encuentran con otro, la masa en pánico que hay entre ellos y sus barcos. Precisamente junto a los barcos Wulfric y Oswulf han tenido que emplearse a fondo para mantener a la gente alejada de estos, y finalmente los han botado, aunque ellos siguen el a orilla defendiéndolos.

     Jorun ordena a los beornlingas que adopten la formación del puerco, una formación en cuña, con el líder en el vértice, y avanza hacia los barcos empujando a los lados a la turba. Al llegar junto a los barcos embarcan sin permitir en un primer momento que nadie mas suba a las naves, pero después de dejar a la mayoría de los suyos en la otra ribera, tratan de cruzar a todos los refugiados posibles.

     Precisamente mientras están llevando a cabo este transbordo, los Matatrolls contemplan una escena asombrosa. En lo alto de la muralla sur los romanos han encendido unos fanales, y junto a ellos se han dispuesto un grupo de clérigos con el obispo de la ciudad al frente, esgrimen estandartes con santos guerreros bordados en ellos y sostienen en lo alto reliquias. Súbitamente su dios parece atender a sus plegarias, una luz blanca y cegadora ilumina la escena y ante ella, los muertos se convierten en polvo o huyen. ¿Es este el cumplimiento de la visión que tuvo Hvit sobre la destrucción de Hel?.

    Entre la gente que han salvado los Matatrolls buscan y encuentran un herrero y un albañil, que les van a venir de perlas de vuelta a Britania, y sin mas enfilan Rin arriba. Durante el viaje, El único suceso reseñable es cuando pasan la noche frente a un antiguo santuario de Wotan donde la daga de hueso de dragón de Hvit tiembla en su vaina. Tras discutir sobre este hecho, deciden dejar su investigación para mas adelante y terminar el viaje hacia Frisia y las tierras del earl Hrolf.

   Pero el viaje no terminara sin incidentes, cuando están en la desembocadura del Rin, un langskip

frisón trata de abordarlos. El Lagrimas de Freya debe maniobrar para proteger a las dos naves de carga, llenas de armas y armaduras. Durante varias horas las naves maniobran una contra la otra, tratando de cizallarse los remos la una a la otra, lanzando esquifes de abordaje, y explotando las debilidades de los demás y los puntos fuertes propios para seguir combatiendo. Varias veces alguno de los Matatrolls debe de intervenir personalmente y sufrir heridas para evitar algún desperfecto en el barco, Oswulf parte a hachazos uno de los remos enemigos para evitar que destruya los del Lagrimas, y Rowenn y Marik se llevan unos cuantos golpes para repelar los asaltos de los frisios.
Hvit utiliza sus poderes y prende la vela enemiga, gracias a la brea que la empapa, aportando también para que finalmente los Matatrolls emerjan victoriosos y con su barco relativamente intacta. También se han conseguido apoderar del buque enemigo, aunque este esta muy dañado, y han capturado a medio centenar de frisios, con los que tendrán que decidir que hacer.