lunes, 10 de junio de 2013

Londinium

Por fin llega el tan esperado momento, los Matatrolls llegan a Londinium, dentro de la comitiva de Hengest (Horsa, ese borracho inútil se queda en Thanet), ampliada exageradamente para tratar de contrarrestar las previsibles ausencias por parte de los reyes britanos en el Collegium de este año.

El viaje Tamesis arriba, en plena época de deshielo, se hace en barcos impulsados a remo y se alarga durante cuatro días. A lo largo del viaje, los PJ ven aldeas y villas a lo largo del rió. Pese a lo que les impresionan los antiguos edificios romanos, no pueden evitar ver que muchas de las villas están quemadas o abandonadas. Esta claro que la Britania Romana no vive en su mejor momento.

La tercera noche del viaje tienen un claro ejemplo de lo mal que están las cosas. Viendo una aldea abandonada, se acercan a investigar y descubren que un pobre desgraciado cuelga de una cuerda a las puertas y que no hay bicho viviente. Encima de el, escrita en latín, un pergamino con una proclama de Vortigern Rex, acusando a la aldea de acaparar grano y condenandola a la incautación de sus reservas y el abandono. ¿Que trama Vortigern?.

La singladura rió arriba termina y los viajeros llegan a Londinium. Y se cumple la profecia de Hvit la hechicera, cuando ven una esbelta torre blanca sobre una colina junto al ancho rio, decorada con estandartes rojos con un cuervo negro.

La ciudad no vive sus mejores dias, pero para un puñado de jóvenes sajones inexpertos, tanta aglomeración humana sigue siendo impresionante. De hecho, la misma variedad y fuerza de los efluvios que proceden de ella es tan fuerte, que todos ellos salvo la dura Rowenn se marean e incluso sufren de arcadas. Mas deben recomponer su aspecto y actitud rápidamente, ya que Vortigern y sus lacayos han llegado para recibirles. Por turno van bajando de sus barcos, y a cada clan se le asigna un esclavo del monarca que les lleva al lugar donde deben alojarse.

El alojamiento de los beornlingas es una antigua villa romana semiderruida. Su fachada es un montón de cascotes y su claustro esta lleno de hierbajos, pero el cuerpo central y el ala este aún están en pie. Y sus baños están en perfecto estado, y de este modo los jugadores pasan por su primera experiencia genuinamente civilizada, un autentico baño romano, con sus cinco minutos de caldarium, su breve remojon en el frigidarium, y el languido baño final en el tepidarium, todo coronado con un buen masaje con bálsamo aromático (N.A: ¡¡Para eso servia la mirra!!).
Londinium
Como es normal, primero pasan las mujeres a los baños, y el avieso Halfgard, hermano de Marik, no pierde la oportunidad de describirle a su joven e inexperto hermano las escenas que sin duda están teniendo lugar, con los presumibles efectos sobre un joven nórdico de sangre caliente.

Tras disponer las guardias, pasan su primera noche en la ciudad, algo inquietos y sobre todo tratando de asimilar el lugar y sus peculiaridades, una forma de vida tan diferente de la suya. Sin embargo, no han venido para estar de vacaciones ni cascársela, sino para una importante cita diplomática, cuyo primer asalto se vivirá esta misma noche. Ha llegado el momento de la verdad. Jorun debe comprarse un vestido. Cogiendo el dinero que Hengest les ha proporcionado para estos menesteres, los PJ femeninos y Marik se dirigen hacia la calle donde se agrupan los mercaderes de telas. Por el camino ven en primer lugar, un gran prodigio: toda una hilera de casas formadas por herrerías. Una detras de otra, con los herreros trabajando en sus yunques, el uno junto al otro. Impresionante.

En segundo lugar ocurre algo mucho menos agradable, un predicador cristiano, todo fuego y azufre, los señala con el dedo cuando pasan por la calle frente a él e intenta enviar a la turba contra ellos. Pero Jorun, haciendo gala de flema [anglo]sajona, mantiene la calma y la multitud se dispersa.

Cuando por fin llegan a la Calle de los Tejedores, Marik esta a punto de sucumbir a la desesperación ante tanto mujereo, pero una figura salvadora acude a su rescate. Una esclava sajona pelirroja, convence a las PJ hablandolas en su propio idioma, para que la sigan hasta la tienda de su domina. Allí encuentran todo de tipo de vestidos, joyas y cosméticos, y aunque alivian a Jorun del peso de su bolsa, la preparan para la fiesta como a una dama del Viejo Imperio. Y de paso a Hvit y a Rowenn.

La entrada de Jorun en la antigua basilica romana de Londinium, donde se ha reunido la flor y nata de Britania, se convierte en el momento algido de la velada. El Alto Rey Vortigern, todo escarlata y oro, aparta su atención de Rowenn, la hija de Hengest (no confundir con Rowenn la aguerrida, guardaspaldas de Jorun), y  ofrece su brazo a esta beldad de cabellos dorados.
Mas o menos esta es la impresión que causaba Jorun en la fiesta

Vestida con sedas, adornada con oro y joyas, con sus cabellos arreglados y su rostro maquillado, la hija de Hlothere se convierte en la sensación, frustrando el plan de Hengest para hacer que Vortigern se prende de su hija. Y Jorun hubiera sido la reina de esta noche, si no hubiera llegado la Dama de Lago.

Viviana, Dama del Lago, Suprema sacerdotisa, Guardiana de la tradición. Con una gracia ultraterrena, parece deslizarse por la estancia mas que caminar por ella, saluda a los potentados britanos, empezando por el Alto Rey, pero no se digna ni a posar los ojos sobre sajon alguno, con una excepción: Jorun. En cierto momento, Viviana se dirige directamente hacia la princesa beornlinga, llamándola por su nombre sin que nadie se la haya presentado e invitándola a visitarla en su residencia en Londinium: La Torre Blanca, si, la que tiene los estandartes del cuervo.

No es que los demás PJ permanezcan ociosos, cada uno trata de seguir los movimientos de alguno de los personajes poderosos que se han reunido en la basílica: Afranio, Obispo de Londinium, un hombre de una frialdad estremecedora, Blaise, el apuesto bardo del rey de Gwynedd, Hengest, que parece estar hirviendo de rabia al haber frustrado Jorun sus propósitos... Hvit se acerca demasiado a la Dama del Lago, y con un leve roce, esta la envía al país de los sueños. Marik, quien ha bebido mas vino del aconsejable, se lanza a bailar una de las magistrales melodías de Blaise, y lo hace con tal gracia y ritmo, que muchos piensan que debe de estar inspirado por el mismísimo Bragi.

Finalmente todos deben retirarse a sus hogares, pero antes de que los PJ pasen a sus habitaciones, aún hay tiempo para un ultimo giro. Cuando se prepara para cruzar el umbral de la villa romana, su primo Eomer, inflamado de deseo, la espera tras una columna. Rowenn, como buena guardaspaldas, se anticipa a ély le impide acercarse, llegando a colocarle un cuchillo en la ingle. Pero esta claro que la codicia y el deseo de Eomer por su prima le esta llevando al limite. Si no lo han rebasado ya.

Esa noche, el joven Marik, se ve asaltado en su lecho por una extraña pesadilla. Ve a Jorun y a la Dama del lago en un balcón de mármol en el que sopla la brisa nocturna, entregándose a la concupiscencia, mientra empiezan a susurrar su nombre con voces llenas de deseo. De forma subita y aspera, los lascivos susurros femeninos se convierten en la voz de su compañero de habitación, Brecca, gritándole que despierte y se levante de una maldita vez. Preso de una furia que no puede dominar ni comprender, Marik toma su espada y le golpea, con tan malhadada fuerza y precisión, que le separa la cabeza del cuerpo de un solo golpe.

Como es de esperar, se arma un gran tumulto. El hermano de Brecca clama venganza, y apenas se consigue mantener el orden. Pero Hvit, experta en los caminos del  sedjr, y que algo se barrunta, se concentra en la habitación, interroga al aturdido Marik y proclama que se trata de un acto de magia negra. Alguien ha enviado una mara, un sueño retorcido, contra el infortunado Marik. La mara ha manipulado sus mas ocultos deseos para crear un sueño que no quisiera abandonar, haciéndole concebir una furia asesina contra el que lo sacara de el mismo, que ha resultado ser el pobre Breca.

Ahora bien, ¿quien ha podido hacer un hechizo tan poderoso?. Todo apunta hacia la Dama del Lago...