martes, 27 de enero de 2015

Cronica Sajona: Gusanos de la tierra

Sven, el tio nuevo
Los Matatrols llegan al hogar de Leofric y Gytha, alarmados por las noticias de la desaparición de Basel y Aethelic , los hijos de Wulfric el Lacustre. Junto a ellos ha desaparecido Alfred, el hijo de Leofric y Gytha.

 Al grupo habitual se ha unido Sven, un famoso pirata danes, recién llegado a Deira en busca de oportunidades en el séquito de la famosa Reina Negra. Sven es un vagabundo que ha surcado todos los mares, desde el Mediterráneo al Báltico, y conoce mil puertos, desde Alejandria a Throndheim.

Un pequeño inciso para explicar que  la Reina Jorun ha sido pnjotizada, de acuerdo con su jugador, porque el personaje sufría un proceso avanzado de "institucionalización". Demasiadas responsabilidades para seguir llevando una vida aventurera. Sven es el nuevo personaje de su jugador.

El lugar es una antigua y señorial villa romana, abandonada por sus ocupantes originales hace unas décadas y ahora restaurada. Al interrogar a la servidumbre, Thorlot descubre que Basel, el hijo semifeerico de Wulfric, lleva la voz cantante entre los niños que vivían en la casa, y que había hecho buenas migas con la gata de la casa, un gran ejemplar de pelo negro y brillante, que ya vivía allí antes que sus actuales propietarios.

El tema de la gata intriga a todos, y Kjallak decide interrogar a los espíritus del hogar. Un viejo lar romano le dice que la gata se llama Neferbast y lleva mucho tiempo viviendo en la casa.

Tirando de este hilo, Wulfric usa sus conocimientos de rastreador para averiguar a partir de las
"¿Te he contado que mi marido no tiene pene?"
pisadas del animal y de los niños, impresas en el polvo de carbón del sótano, lo que pudo ocurrir. Las pisadas se agrupan claramente en un punto del muro sur, junto a un mural oscurecido por el tiempo y la carbonilla. Cuando lo limpian, ven que es una representación de la diosa Isis, y que si aprietan el ankh que sostiene en su mano, el muro revela una puerta secreta y unas escaleras talladas en roca, que descienden por un túnel angosto y retorcido.

Las escaleras de roca son resbaladizas y están húmedas. Es dificil avanzar por ellas llevando armaduras pesadas  y las manos ocupadas con espadas y escudas. Varios de los beorlingas patinan y ruedan por las escaleras llevándose magulladuras o desgarrones en sus ropas de cuero.

El tramo de escaleras termina en una cámara subterránea, a la que se ha dado forma circular. Thorlot siente que el lugar emana bondad y calidez, y a la luz de las antorchas, descubren que las paredes de la cámara cuentan la historia de Isis y Osiris, el lugar tiene todo el aspecto de ser un templo oculto de la diosa egipcia, tan popular en los últimos años del Imperio Romano.

Su sospecha se confirma cuando Kjallak se tiende  para dejar que su espíritu abandone su cuerpo y entre en el plano espiritual. En ese lugar, la cámara se ve como  un hermoso jardín, lleno de sol y palmeras, junto a un gran rió. El espíritu guardián tiene forma de mujer madura, aunque aún atractiva. Viste con un vestido ceñido de lino blanco y lleva joyas de oro y lapislázuli.  Dice llamarse Nilufer, y confirma al thulr que los niños que busca pasaron por aquí, siguiendo a Neferbast, la celadora del templo. Cuando Kjallak le suplica su ayuda, el espíritu encanta el espejo de Thorlot para que emita un clara haz de luz de luna, pronunciando estas palabras:

"Que la luz de Isis os guié por todos los lugares oscuros por los que debáis pasar"

Con la luz de la reina del cielo guiándoles, los PJs continúan su descenso  hacia las profundidades. El túnel por que el que descienden es muy diferente del que les trajo hasta el templo. Esta claro que ha sido excavado despues de que lo fuera la cámara de Isis, se ha hecho sin respeto ni cuidado, destruyendo parte de la exquisita decoración.

Pero esto es solo la superficie, el túnel es frió, desagradable, desprende un aura clara de oscuridad, maldad y decadencia. Thorlot recuerda antiguas leyendas britanas que hablan de los primeros pobladores de la Isla de los Poderosos, una raza primitiva y brutal, a la que los padres de los padres de los celtas empujaron a los limites de la tierra, hasta que solo pudieron encontrar refugio bajo ella.

Allí siguieron viviendo, cada vez mas pálidos, retorcidos y malignos. Saliendo solo en las noches sin luna para secuestras niños y mujeres a los que usar en sus obscenos y macabros rituales a dioses olvidados. Los que saben de ellos, los llaman gusanos de la tierra en susurros apagados.

Los Gusanos de la Tierra están sacados de los relatos ambientados en Britania de Robert E Howard, el creador de Conan. Aparecen en uno de los relatos de Brank Mak Morn y en un par de relatos independientes protagonizados por héroes britanos e irlandeses.

Los burdos escalones no proporcionan mucho agarre a un hombre de mas de seis pies de altura. Sven el danes cae rodando por las escaleras, hasta llegar a un duro suelo de roca. Sus instintos de combatiente veterano lo hacen ponerse en guardia cuando percibe una amenaza en la oscuridad.

Ojos rojos brillan en las tinieblas, el rayo lunar del espejo encantado ilumina fugaces visiones de cuerpos blancuzcos y llenos de verrugas, los gusanos de la tierra conocen bien la gruta, cada estalactita y estalagmita, cada recoveco y escondrijo. Las grandes hachas y espadas de los sajones no son buenas armas en este lugar tan angosto, pero en cierto punto del combate, cuatro de las criaturas se arriesgan demasiado y caen bajo la espada de Wulfrig el escaldo. Las criaturas, tan arteras como cobardes, abandonan la pelea y huyen escaleras abajo por otro corredor.

Tras revisar la cámara recién hallada, los jugadores descienden una vez mas por el corredor a través del que huyeron las criaturas. Al final de las escaleras hay otra cámara, esta completamente desnuda, con una gran losa de piedra negra en el centro. Y tumbado sobre la losa, un bellisimo espejo egipcio de plata, del tamaño de un hombre, decorado con la ya familiar imagen de Isis. La diosa egipcia se muestra con las alas desplegadas, con sus símbolos de poder, el sistro y la Llave de la Vida en las manos.

Al mirar en el espejo, los PJ no ven su reflejo, sino una escena salida de las libros de Herodoto y Estrabon, que algunos de los Eotenbanum han leído en su ansia de saber: una enorme sala hipostila, llena de ciclopeas columnas blancas, decoradas con figuras puestas de perfil y jeroglíficos, con capiteles azules y verdes. Cuando tocan el espejo, descubren asombrados que sus manos lo traspasan, y aparecen en el lugar que se ve en el imagen. El espejo no es tal, sino una puerta a otro lugar , una puerta por la que sin duda marcharon los niños y la gata. Finalmente, deciden cruzar el umbral plateado.

Sienten un breve escalofrió, y luego calor, aliviado por una húmeda brisa que trae aromas de incienso y loto. Están en medio de la sala lleno de columnas, al fondo se ve una puerta rectangular por la que podría pasar un jotum sin agacharse. Junto a la puerta hay guardias vestidos solo con faldas de lino blanco, que miran hacia el exterior, donde se escucha música de liras y sistros, y voces salmodiando una letanía en una lengua antigua y desconocida...